Población…

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Charlton Heston protagonizó en 1973 la película "Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", título original en inglés). La cinta trata del problema de la sobrepoblación. (Foto, cortesía)

Por Dra. María Antonieta Gonzalez

Al considerar el contenido de este comentario, con un espíritu de gran optimismo, alguien sugirió hablar sobre el Día Internacional de la Población, que se celebrará este próximo martes.

Sin embargo, cuando escuché la palabra población, algunas de las imágenes que llegaron a mi mente fueron más bien las catastróficas. Desde películas de los años setentas como “Cuando el destino nos alcance” (“Soylent Green”, por su título original en inglés), película que para  los muy jóvenes que se la perdieron trata, básicamente, sobre el problema de la sobrepoblación y la escasez de recursos que se resuelve… (¡ta-ta-ta, tan, ta tan!). Mejor los dejo con la duda y la buscan en YouTube.

Pero, desde luego, esta generación claramente recordará  otra larga lista que probablemente hemos compartido en las salas de cine mordiéndonos las uñas por un par de horas con cuestionamientos medio ambientales. Todo esto para, finalmente, aplaudir el que “La humanidad triunfará” en nuestra visión estilo Hollywood. Así, salimos de la sala de cine satisfechos de una dosis espectacular de tecnología cinematográfica y de palomitas de maíz de dudosa calidad para regresar a nuestra realidad. Algunos de nosotros, quizá con un poco de sentimiento de culpa, pero el resto, que es indiscutiblemente la mayoría sin ninguna consideración.

Inexorablemente, todos regresamos a utilizar recursos, en su mayoría no renovables; a contaminar, unos más y otro menos, y, finalmente, a multiplicarnos.

Robert Malthus, científico que en 1798 calculó el crecimiento matemático de los recursos y el crecimiento exponencial de la población, no consideró en sus cálculos del crecimiento de los recursos los increíbles avances tecnológicos  que han permitido a la humanidad sobrevivir más allá de aquellas finalistas proyecciones. Pero, donde no erró Malthus, al menos completamente, fue en cuanto al crecimiento de la población. Si una pareja en aquellos tiempos tenía ocho hijos, en una generación serían diez individuos; pero aunque la siguiente generación únicamente tuviera cuatro por familia, serían cuarenta hijos, más las parejas de padres. Y aunque la siguiente generación tuviera solo dos por familia, serían ochenta hijos más los padres.

Y aun en el caso de China, cuando –como parte de su  Revolución cultural– implementó la política de  un niño por familia, sigue siendo aún el país más poblado del mundo.

Aunque dicho esfuerzo parecería tener lógica desde un punto de vista científico, China ha recibido por años tanto criticismo, que, finalmente, ha relajado considerablemente dicha política en beneficio de mejorar las libertades individuales. Así que cuando escuché que se celebraría “El Día Internacional de la Población” yo me preguntaba cómo lograría resaltar un aspecto positivo y de esperanza en este panorama un tanto sobrecogedor. Pues bien, este año se celebrará el que, a nivel mundial (al menos en ciertas partes del mundo), ha disminuido el índice de embarazos no planeados en adolescentes. ¡Bravo! Finalmente, algo que todos podemos ver como una luz de esperanza, al menos para el futuro de esos jovencitos que llegan a tener niños en una época de sus vidas en las que… ¡Pero basta! Nada de pesimismo; mantengamos la sonrisa en las buenas noticias, así como la esperanza de que nuevos avances, descubrimientos y toma de responsabilidades por parte de la “población” (y de sus gobiernos) nos permitan salvar el futuro de la humanidad… y terminar de comer nuestras palomitas.

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