Un paso en el paraíso, un paso en el infierno del budismo

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Detalle de “Cortesana del infierno” (The Hell Courtesan), de Hashimoto Chikanobu (1838-1912). Pieza japonesa de finales del siglo XIX, proveniente del Museo de Bellas Artes de Boston. La leyenda de la cortesana del infierno, que emprende un recorrido de meditación y buenas acciones para lograr su salvación, es un ejemplo de las imágenes japonesas referentes al infierno en el budismo. En la túnica que envuelve a la cortesana pueden apreciarse escenas de los suplicios infernales. (Foto, cortesía San Antonio Museum of Art)

“Heaven and Hell: Salvation and Retribution in Pure Land Buddhism” (El Paraíso y el Infierno: Salvación y Castigo en el Budismo de la Tierra Pura) es la nueva exhibición del Museo de Arte de San Antonio (200 W. Jones Avenue, San Antonio, TX 78215) que expone a sus visitantes a los conceptos del paraíso y el infierno dentro de la religión más extendida en Asia.

Curada por la doctora Emily Sano, Coates-Cowden-Brown Senior Advisor de arte asiático del San Antonio Museum of Art, esta muestra presenta más de 70 piezas (esculturas, pinturas, pergaminos, objetos decorativos de uso personal o funerarios) que demuestran el grado de maestría artística y devoción que el budismo evocó desde miles de años atrás hasta el presente en diversos países asiáticos.

“El concepto de la exhibición en enfocarse en la parte del Budismo llamado Tierra Pura, porque esta se volvió la forma más popular del Budismo en Asia hasta hoy, y es porque el camino a la salvación es fácil. El creer en el Paraíso con tan solo creer en él (Buda) le permitía a la persona ser salvada y llegar al paraíso”, explicó la doctora Sano a La Prensa.

Originalmente desarrollado en Asia occidental, durante los primeros años de la Era Común, el budismo de la Tierra Pura se extendió por Asia Central hacia China dentro del Tíbet, Corea, Japón y Taiwán. A lo largo de esta expansión, esta religión fue incorporando deidades y figuras locales de cada cultura, lo cual se puede observar en las piezas expuestas en esta exhibición.

Al centro del budismo de la Tierra Pura está siempre Amitāba o el Buda del Paraíso Occidental, el que promete la salvación a cualquier persona (incluyendo a aquellos que no han llevado vidas ejemplares) con tan solo pronunciar su nombre. Gracias a esto, el Budismo de la Tierra Pura se expandió a lo largo de Asia. Este enfoque contrasta con el Budismo Theravada, el cual predica que el nirvana solo puede obtenerse a través de la meditación y el estudio devoto.

Por tanto, en “Heaven and Hell” las esculturas y pinturas que representan al Amitāba Buda dominan la muestra. Muchas de ellas lo presentan con variaciones en forma y estilo, según las corrientes artísticas y de la época del país de donde provienen. Asimismo el visitante se encontrará con diferentes nombres para referirse a Buda, en sánscrito, chino o japonés.

En la iconografía relacionada a Amitāba Buda también aparecerá acompañado de los “bodhisattvas”, los cuales son salvadores celestiales que ya habiendo logrado el perfecto entendimiento toman un voto para quedar en la Tierra, en lugar de llegar al nirvana, para ayudar a los mortales a recorrer y aliviar los peligros de su recorrido hacia la iluminación.

Especial lugar, debido a su popularidad en los creyentes de esta fe, ocupan las pinturas que describen el “Raigō”, que sería el descenso de Buda acompañado de bodhisattavas a la Tierra para  acompañar a los creyentes a la Tierra Pura celestial después de la muerte.

Dos lados

La doctora Sano explica que en esta exhibición los cristianos (particularmente católicos) encontrarán algunas similitudes de conceptos con respecto a su religión.

Un ejemplo es el concepto del infierno, “que para el budismo es un periodo de tiempo en que el alma es juzgada, repetidamente, por transgresiones que ocurren en su vida, que pueden ser tan malas como el asesinato, la lujuria, no seguir las enseñanzas, comer mucha carne, beber mucho alcohol… avaricia, extrema dependencia en el dinero y todas esas cosas que podrían ser consideradas como pecados en la Tierra”, explica la curadora.

“La idea es que el alma será (antes realizadas penitencias con dolor) juzgada por jueces que decidirán qué nivel de pecado es, lo re documentarán y decidirán qué nivel de reencarnación  serán enviadas”, añade.

Diversas escenas de reyes, jueces y penitentes en dolor pueden observarse en pergaminos provenientes de China, Corea, Tailandia y Japón tan antiguos algunos como del siglo XIV hasta el XIX.

Asimismo, podrán observarse en las pinturas otros seres infernales como fantasmas hambrientos y populares leyendas de redención, como la de la Cortesana del Infierno.

Por supuesto, también el Paraíso está bien representado (al estilo de sus respectivas sociedades) como un lugar lleno de belleza, canto, sin estrés al que todos pueden llegar.

Esta muestra incluye ejemplos de cómo el budismo se representa en el arte contemporáneo.

La exhibición cuenta con un catálogo, disponible solo en inglés, que además de incluir fotografías de todas las piezas, cuenta con tres ensayos: “Paraísos e Infiernos en la Cosmología Budista: Un Resumen Histórico” por Randall Nadeau; “Introducción al Arte del Paraíso e Infierno de la  Tierra Pura” por Emily J. Sano y “Raigō: El Descenso en el Budismo de la Tierra Pura Japonés” por Alison J. Miller.

Las piezas exhibidas en “Heaven and Hell” provienen de museos como el Asian Art Museum of San Francisco, Metropolitan Museum of Art, Museum of Fine Arts, Boston, Cleveland Art Museum, Brooklyn Museum, Dallas Museum of Art, entre otros.

“Heaven and Hell” estará disponible al público hasta el 10 de septiembre de 2017. El Museo de Arte de San Antonio realizará una serie de actividades relacionadas a esta exhibición durante todo el verano.

Más información visite samuseum.org o llame al (210) 978-8100.

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