Las contribuciones de España en San Antonio

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La arquitectura española está presente en las cinco misiones construidas durante la colonia. Su designación como Herencia Mundial de la UNESCO las hace visibles a todo el mundo. Los frailes españoles con la ayuda de los indígenas nativos construyeron estas edificaciones, siguiendo los diseños originales de las iglesias y misiones construidas en México por más de doscientos años. (Foto, Adda Montalvo)

No se necesita ir muy lejos para encontrar evidencias de las contribuciones de España.  Nuestro español, catolicismo y muchas de nuestras tradiciones, cocina y culturas son originarias de España, que en México se pueden apreciar, inicialmente, con el nombre que le dieron a México, llamándolo La Nueva España, después de la conquista de los aztecas.

Los descendientes de los colonos españoles en San Antonio se remontan tres siglos  y hoy habitan muchos de los barrios de la ciudad. Muchos de estos aún hablan español y son católicos. Algunos de ellos van a misa en las iglesias de las misiones. Al transcurso del tiempo, la comida, tradiciones y culturas introducidas por los españoles sufrieron ligeros cambios en sus formas y prácticas.

Por ejemplo, los habitantes originales preparaban las tortillas de maíz, mientras que los colonos españoles que habían introducido el trigo en las Américas, preferían  las tortillas de harina.

En la actualidad consumimos el frijol pinto, desarrollado por los habitantes originales, pero también consumimos alimentos traídos por los españoles, tales como el arroz, el pan y el queso.

Casi todos nuestros platillos favoritos de carne, incluyendo carne de res y  puerco, son originarios de la península ibérica.

Cuando por primera vez los exploradores y frailes españoles viajaron del norte de México hacia Texas, se encontraron con los pobladores originales que, por miles de años, habían cazado, pescado y trabajado la tierra.

Álvaro Cabeza de Vaca, el primer explorador en esta región, sobrevivió sus andanzas en los 1530s gracias a los alimentos originarios y a la ayuda de los nativos en su propósito de llegar a México.

En muchas ocasiones los exploradores españoles dependieron de la ayuda de los indígenas como guías y rastreadores.

Los españoles también contribuyeron a la historia militar de Texas. Uno de los primeros presidios o guarniciones en Texas se estableció en San Antonio en 1718. Miles de indígenas conformados por diferentes grupos culturales rodeaban el presidio y las misiones de San Antonio.

De acuerdo a los historiadores Ron Tyler y Jesús F. De la Teja, el establecimiento de San Antonio como “La Ciudad Militar de E.U.” se remonta tres siglos.

España construyó presidios en múltiples localidades en Texas, pero la guarnición en San Antonio fue la única que pudo mantenerse.

La mayoría de los habitantes en la ciudad en los años 1700s dependía principalmente de los salarios de los soldados al servicio del rey de España. No se había expandido la agricultura y ganadería, ya que se practicaba solo para consumo hogareño, y eran los sueldos militares los que ayudaban a las economías familiares.

El profesor De la Teja, de la Universidad Estatal de Texas,  nos dice que “el presidio era el empleador más importante en Bexar, así como también el mercado más importante”.

Para los nativos de San Antonio, los caballos fueron las importaciones españolas más valiosas. Estos animales demostraron ser ideales para la vida nómada de los comanches y apaches; también facilitaron la introducción de la industria ganadera en Texas. A través del tiempo, la cría de ganado, caballos y otros animales emergió como una de las más importantes contribuciones de España a Texas.

La equitación y la ganadería fueron esenciales en el desarrollo de los rodeos originales de Texas.

Al desarrollo y crecimiento del pueblo de San Antonio, correspondió la disponibilidad de tiempo libre para los primeros colonos españoles e hizo posible que sus descendientes compitieran en carreras de caballos, el lazo de mustangs y broncos y en el establecimiento formal de las primeras competencias de rodeo.

España dejó una marca perdurable en el oeste americano. Casi todo el territorio desde el río Misisipi al océano Pacífico refleja la influencia de la presencia española. Tenemos como ejemplo de esta presencia el nombre de los ríos, montañas y estados, todos ellos con nombres españoles, tales como Río Grande, La Sierra Madre y Colorado, Arizona y California.

Los exploradores y frailes españoles también le dieron nombre a las ciudades más grades del Suroeste: Los Ángeles, San Diego, San Francisco, Tucson, El Paso y San Antonio.

Al sentarnos en el patio frente a la plaza principal de San Antonio paladeando unos nachos o guacamole, usamos palabras en español para nombrar estas comidas tan populares y reconocemos la enorme presencia del idioma español en la ciudad.

Todos los días usamos palabras en español tales como tobacco, (tabaco), ranch (rancho), chili (chile), bravo (bravo), bonanza (bonanza) y barbecue (barbacoa), sin pensar mucho en la introducción hace trecientos años, de estas a nuestro léxico en inglés.

La arquitectura española está presente en las cinco misiones construidas durante la colonia.  Su designación como Herencia Mundial de la UNESCO las hace visibles a todo el mundo. Los frailes españoles con la ayuda de los indígenas nativos construyeron estas edificaciones, siguiendo los diseños originales de las iglesias y misiones construidas en México por más de doscientos años. La famosa ventana Rosa de la Misión de San José es un ejemplo del talento creativo de estos artistas.

La orden franciscana que construyó las cinco misiones de San Antonio traía consigo excelentes conceptos arquitectónicos y excelentes artesanos indígenas provenientes del interior de México para llevar a cabo los planes de construcción. A pesar de los retos para construir en el yermo, lograron muchos éxitos.

La celebración del tricentenario nos recuerda que San Antonio es una ciudad con una presencia colonial española sumamente importante.

La rica herencia española es evidente en las costumbres y tradiciones que son parte de nuestra vida diaria. Son influencias profundas y ejemplifican las contribuciones de muchos de los grupos que construyeron a San Antonio como la ciudad diversa que es hoy en día.

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Ricardo Romo
Ricardo Romo, Ph.D., served as the fifth president of the University of Texas at San Antonio from 1999 to 2017. A recognized urban historian, he has taught and published in the field of civil rights, Mexican American history, and urban history. His book, East Los Angeles: History of a Barrio, is in its 9th edition. Romo currently serves as Executive Director of the SA Artistic Collective and is co-founder of the Tricentennial Art Project, both based in San Antonio, Texas.

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