El legado de Obama

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El legado del presidente Barack Obama ante la comunidad latina es complicado. Incluye protección a 750 mil Dreamers y deportaciones, esperanza y miedo, muchas buenas intenciones y una gran promesa incumplida.
Empecemos por ahí. Cuando Obama era candidato a la presidencia en 2008 y aún no tenía asegurado el apoyo del voto latino, prometió lo siguiente: “Lo que sí puedo garantizar es que tendremos en el primer año una propuesta migratoria que yo pueda apoyar”.
Cuando Obama llegó a la Casa Blanca con el 67 por ciento del voto latino tuvo la oportunidad de cumplir su promesa, pero no lo hizo. Los demócratas durante ocho meses hasta la muerte del senador Edward Kennedy el 25 de agosto de 2009  controlaron ambas cámaras del Congreso. Y, por una decisión política de Obama y sus asesores, no presentaron una propuesta de ley sobre la inmigración.
Ese fue un grave y costosísimo error que hasta hoy estamos pagando. Los inmigrantes que Obama no legalizó durante su primer año de gobierno podrían ahora ser deportados masivamente por Donald Trump.
El principal logro migratorio de Obama fue su orden ejecutiva de 2012 para proteger a más de 750 mil Dreamers con el programa conocido como DACA. Los Dreamers, que llegaron ilegalmente a Estados Unidos con sus padres cuando eran muy pequeños, hoy pueden trabajar y están protegidos contra deportaciones. Pero Trump puede poner fin a ese programa desde el primer día de su presidencia.
Lo peor de Obama fueron sus deportaciones. Obama, desafortunadamente, será recordado por muchas familias latinas como el “deportador en jefe” (frase que acuñó la presidenta del Consejo Nacional de La Raza, Janet Murguía, y que, hasta esta fecha, molesta enormemente al presidente). Desde enero de 2009 hasta septiembre de 2016, Obama deportó a más de 2,6 millones de inmigrantes, según cifras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Deportó, en promedio, a casi 900 personas cada día.
Ningún presidente ha deportado a más inmigrantes que Obama y, aunque se enoje, será recordado por eso. Así Obama destruyó a miles de familias latinas. Aunque su intención era demostrar que en Estados Unidos se cumplía la ley, deportó a miles de personas que no tenían un historial criminal y cuyo único crimen fue entrar ilegalmente al país para trabajar.
A pesar de lo anterior, el legado de Obama ante los latinos va más allá de las deportaciones y de una promesa rota. Tras darse cuenta de su error, Obama presionó durante años a los republicanos para que aprobaran una reforma migratoria con destino a la ciudadanía. Pero los republicanos nunca cooperaron.
Obama sentó a los latinos en la mesa principal. Siempre tuvo secretarios y asesores hispanos, y nombró a la primera mujer latina, Sonia Sotomayor, para la Corte Suprema de Estados Unidos. Eso no es poca cosa. Pero hay más.
Como periodista tengo que agradecer el acceso que tuvimos los medios de comunicación en español a la Casa Blanca. Siempre nos trató igual que a los otros periodistas estadounidenses y eso fue un gran avance. A mí, personalmente, me dio cuatro entrevistas como presidente y participó en dos foros de Univisión. A pesar de que varias de las preguntas le incomodaban, siempre estaba dispuesto a mantener abierta la conversación.
Me impresionaba ver cómo Obama pensaba en público. Con sus características pausas se notaba su mente trabajando para encontrar la palabra exacta. Eso lo vamos a extrañar, y mucho, en la época de Trump.
Por último, la gran contribución de Obama para los hispanos, particularmente con los más jóvenes, es el contagio de la esperanza. Me explico: Desde que Obama llegó a la presidencia veo a más niños hispanos con el deseo de convertirse en el primer presidente latino. O en la primera presidenta.
La lección es clara. Si Obama logró convertirse en el primer presidente afroamericano, en un país con historia de esclavitud, racismo y discriminación, un latino o una latina también podrían llegar pronto a la Casa Blanca. Estoy absolutamente convencido de que el primer presidente latino ya nació y que Obama ayudó a abrir el camino.
Cuando Obama lanzó su candidatura presidencial, usó una frase de César Chávez y de Dolores Huerta: “Sí se puede”. Ese, para mí, es su gran legado. Si él pudo, otros podrán también después de él.
Adiós, presidente Obama.
(Jorge Ramos, periodista ganador del Emmy, es el principal director de noticias de Univisión Network. Ramos, nacido en México, es autor de nueve libros de grandes ventas, el más reciente de los cuales es “A Country for All: An Immigrant Manifesto”).
(¿Tiene algún comentario o pregunta para Jorge Ramos? Envíe un correo electrónico a Jorge.Ramos@nytimes.com. Por favor incluya su nombre, ciudad y país).

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